domingo, junio 17, 2007

Carta a mi rival


Ayer profané tu casa. Tus paredes presenciaron la llegada y la astucia de una diablo-mujer que se adueñó de tu marido cuando no estabas. Tus sábanas aún conservan el fresco aroma de sus cuerpos. En el viento transeúnte de los cuartos aún se escucha el eco mudo de los gemidos que evocaban los dos. Pero tú te haces sorda y no lo percibes. Tu marido “impotente” volcó su mundo con suaves caricias y embestidas de hierro. Él es un mentiroso, un infiel, un descarado que no merece tu perdón.

Él es un tonto que no sabe como tenernos contentas a las dos. Tú, la que no le importas, te impones y logras que él lastime a su familia. Yo, la que sí le importo, me hiervo en la salsa de tus insolentes caprichos. Yo soy su sangre, tú su esposa, tú la primera, y yo…

¡plato de segunda mesa!

Hoy él me exprimió el corazón recordándome que soy su amante. Pisoteó mi orgullo arrogante y te cedió la silla de señora. Es evidente que sí le importas, yo simplemente soy la otra. Él cumple tus deseos para no despertar tus enojos, a sabiendas de que tus deseos me matan, los cumple… yo no le importo.

Enorgullécete de los poderes que ejerces sobre él, guárdalo en el primer cajón de tu mesita de noche, duerme sobre su pecho y estrújame en la cara que eres tú quien lo tiene. Pero no olvides que ayer profané tu casa y que a tus espaldas él jura que ya no te ama.

Yo, la más moral y llena de principios, por amor convertí mis alas de ángel en cuernos de diablo. Yo simplemente fui una tonta al regalarle mi corazón a un hombre que ya tiene dueña.

3 comentarios:

La Chica de la Oficina dijo...

wow, esta espectacular.

Anónimo dijo...

Decir que profanas un lugar da por sobre-entendido que ese lugar es sagrado/bendecido/santo.

Puedes estar segura, confiada y tranquila de que ese lugar al que te refieres no solamente dista mucho de ser sagrado; es, mas apropiadamente dicho, calabozo, celda y prision.

Alli es donde existo; pero no donde vivo. Es donde duermo; pero no donde sueno. Nunca lo ha sido; excepto cuando tu lo has honrado con tu presencia, durante esos momentos que tu catalogas como "profanacion".

Si, soy mentiroso. Lo admito, soy infiel. Pero solamente a aquella que una vez prometio ser mi pareja, y se convirtio en mi tormento.

Acaso no entramos ambos a esta relacion con los ojos abiertos?

No vimos los dos el camino torcido que pretendiamos recorrer juntos?

Se que desvaneces cada vez que te sientes expulzada de ese lugar que te mereces y que te has ganado con lagrimas.

Pero tambien desvanezco cada vez que me veo impedido de rendirte homenaje sobre ese pedestal donde te quiero colocar.

El final se acerca; la separacion termina.

Nuestras vidas juntos aun no han comenzado...

Profanar?

No... realzar.

Por amor.

Susana dijo...

El matrimonio es el error mas grave del sigo XXI ... Ojala y seais felices porque el amor y la felicidad son cosas pasajeras que si no disfrutas en su momento las pierdes para siempre...

Yo os entiendo y os apoyo... ¿que mas da el resto del mundo?